5 consejos para promocionar tus proyectos

A Ricardo Rousselot le oí decir una vez que «en esta profesión hay que hacer como las gallinas, poner un huevo y cacarear». Cuánta razón tiene. Los diseñadores solemos invertir mucho esfuerzo en la parte más divertida de nuestro trabajo, la creatividad. Y es normal. Pero una vez finalizado hay algo que es mucho más importante que el propio proyecto en sí. Promocionarlo. Darle difusión a lo que hacemos debería formar parte del plan creativo.

Por 13 de octubre de 2014


Habrá que comprarse un megáfono gallina para que todo el mundo nos escuche. O igual no. Difundir nuestro trabajo es importantísimo pero hay que hacerlo bien. En Gràffica recibimos cientos de proyectos y vemos la diferencia entre los que lo hacen bien y los que comenten errores que se pueden resolver con unos pequeños consejos:

1. Haz fotos

Haz fotos de tu proyecto. Y no cualquier foto. Las mejores fotos que puedas hacer o puedas pagar. La primera impresión es la que cuenta y ahí es donde la foto juega un papel de importancia vital. Si presentas tu proyecto de forma atractiva tendrás muchos puntos para llamar la atención y que publiquen tu trabajo.

Puedes usar los tradicionales fondos neutros, pero también puedes usar color que bien usado genera un impacto mayor (cuidado con la interacción con tu trabajo) o hacer un bodegón que le aporte realismo y entorno. Y también puedes mostrar imágenes del proceso, que eso siempre gusta a todo el mundo. Muestra el trabajo completo, pero también detalles… Haz lo que quieras, pero haz buenas fotos. Y si no puede ser, un buen Mock up puede servirte, que por unos eurillos tienes verdadera maravillas.

2. Cuenta tu experiencia

Escribe sobre lo que has hecho, cómo lo has hecho, por qué lo has hecho de ese modo y no de otro. En la mayoría de ocasiones, cuando leo las notas de prensa que nos llegan, no me entero de nada. Incluso se suele describir lo que ya se ve, «portada de libro para editorial infantil» «packaging de vino con tipografía stencil»… Tú sabes mejor que nadie el concepto que hay detrás del proyecto, los motivos por los que has seleccionado una tipografía y no otra, cuál ha sido la intención a la horade elegir la gama cromática, qué problemas o limitaciones técnicas/económicas/recursos has encontrado… Da igual si es un proyecto personal o un proyecto de encargo, ¡cuéntanoslo! Explica por qué ese proyecto es mejor que todos los demás y así también te darás cuenta de si tu trabajo es tan importante como tú crees.

Importante: No te pases de texto ni te quedes corto. No menos de 300 palabras y no más de 800. Y no es que me guste a mí, es que lo dice el Sr. Google.

3. Habla de ti

Muy bonito tu trabajo pero ¿y tú, quién eres? Cuenta dónde trabajas, si lo haces con equipo o solo, si llevas dos días o media vida en esto. Es fácil. Quién mejor que tú para hablar de ti mismo. ¡Ah!, y luego ponlo en la web, porque muchas veces resulta de lo más curioso ver webs de diseñadores donde no se sabe nada de nada de quien está detrás. Somos el colectivo sin rostro. ¿Y si ponéis una dirección, un teléfono y un mail…? Os sorprenderías lo difícil que es en ocasiones contactar con un diseñador.

4. Compártelo 

Y no precisamente a tu perfil de Facebook. Facebook no es la mejor manera de promocionarse si no pagas, palabrita del niño Jesús. Y si te tomas en serio este trabajo, que tus amigos se enteren de lo que haces no debería ser tu objetivo.

Hay cientos de sitios web que difunden contenidos relacionados con el diseño, la imagen y la creatividad. Solo tienes que buscar un poco y los encontrarás, otro día os paso una buena lista. Y aquí es donde tenéis que ser un poco críticos y afinar. Primero porque no es bueno que enviéis sin ton ni son a todos los blogs, webs, periódicos y revistas. Hay que ser selectivo. Incluso enviar cosas diferentes. Se trata de conseguir la atención. Y por eso también, en ocasiones, es bueno enviar algo físico. Un mail es más que suficiente, pero si puedes enviar algo físico tal vez sea lo que  marque la diferencia.

No es lo mismo enviar una nota de prensa a una revista de moda o tendencias que enviarlo a un blog de referencias. Adapta tu mensaje y envía tus proyectos donde crees que encajan tanto por línea editorial como por tipo de contenidos. A los periodistas les gusta que se lo den todo muy fácil y si les llega el texto con todo bien explicado incluso con el titular incluido y 4 fotos para ilustrarlo, perfecto.

5. Piensa en global o en local

Conoce dónde envías tus cosas. Veo habitualmente muchos diseñadores que ponen en sus muros que les han publicado su trabajo en nosedonde.com, que es un lugar muy interesante en cuanto a la línea editorial pero que por desgracia no lo ve nadie. Con una simple consulta en SimilarWeb sabremos la dimensión del lugar donde enviamos nuestros proyectos y la difusión que supondrá. Si envías tu proyecto a una web con 1.000 visitas al mes en la práctica no te está viendo nadie.

Está claro que no siempre es bueno salir en los sitios más populares o más vistos. En España Marca.com es una de las webs con más tráfico y no es necesariamente bueno salir ahí si no te llamas Cristiano Ronaldo o Messi.

Se trata de nuevo de tener espíritu crítico. Salir en una web con dimensión local puede ser perfecto e incluso más importante que hacerlo en un medio internacional, pero hay que hacerlo con conocimiento de causa. Busca, indaga y decide.

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En el fondo es igual que si hiciéramos una campaña para cualquier otro cliente nuestro. Piensa el objetivo e implementa tu estrategia. Lo único es que esta vez es para uno mismo. Y no vale eso que oigo habitualmente de «es que cuando es para mí no sé qué hacer» porque al final resulta que aquellos que lo hacen y lo hacen bien son, curiosamente, los que siempre salen en todas partes. Luego no te preguntes por qué a ti no te pasa. Es simple, ellos se promocionan y tú no.

Así que, prepara ya tu portafolio, fotografía, escribe y envía… Luego lo de poner velas o perejil a los santos es ya cosa tuya.

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Las fotos de las vacaciones que nunca existieron

El desarrollo de la fotografía computacional está transformando el concepto de instantánea fotográfica


Hace pocos días corría como la pólvora por Internet la historia de una diseñadora gráfica holandesa que ha simulado unas vacaciones en Asia. Logró incluso engañar a su familia publicando en redes sociales fotos manipuladas y realizando videoconferencias en decorados.

Este experimento no es sólo una broma sofisticada ni una campaña viral de autopromoción. Zilla Van Den Born con las imágenes de su simulacro, recogidas en el libro Sjezus zeg, Zilla, invita a que reflexionemos sobre cómo la tecnología altera nuestra percepción del mundo.

Un buen ejemplo de esto es que muchos fabricantes de cámaras y teléfonos móviles no buscan que sus productos capten fotos o vídeos fieles a la realidad. Prefieren que capten imágenes atractivas. Para ello se valen de las herramientas que les proporciona una disciplina en auge: la fotografía computacional.

Cada vez es más común que algunas firmas de electrónica usen en sus cámaras algoritmos para procesar el color que dan como resultado fotos con tonos saturados. Al preguntar porqué esta clase de imágenes resultan atractivas Francisco Gálvez, profesor de Medios Informáticos en la Escuela de Arte de Guadalajara, responde que es difícil saberlo. Aunque hay patrones culturales que pueden explicarlo. “Tradicionalmente la ropa con colores apagados se consideraba de peor calidad que la de tonos más saturados, pues las prendas grand-teint usan tintes de más calidad que no se destiñen al lavarlos”, señala este experto.

Algunas firmas de electrónica usan ya en sus cámaras algoritmos para procesar el color para dar tonos saturados

Otro buen ejemplo de cómo algunas cámaras alteran nuestra percepción de la realidad lo encontramos en el iPhone 6. Cuando este teléfono de Apple detecta condiciones de luz complejas al hacer una foto, como puede ser tener el sol de frente, activa automáticamente el modo HDR. Sin que el usuario tenga control sobre esta función. Esta técnica fotográfica se basa en captar una ráfaga de imágenes para superponerlas mediante el uso de algoritmos. El resultado es una foto con más detalles de los que observa el fotógrafo en el momento de captarla.

Aunque puede parecer una tecnología inocua, el diario Washington Post tuvo que entonar el mea culpa hace un par de años cuando publicó en portada una foto realizada con la técnica HDR. El dilema ético que surgió por la publicación de esa imagen se debía a que esta no podía ser considerada estrictamente una instantánea fotográfica. Pues lo que nos muestra es una escena ficticia, fruto de la fusión de varias imágenes.

Otro caso que demuestra hasta qué punto se ha generalizado el trucaje de fotos en el mismo momento de hacerlas lo encontramos en otro móvil: el Samsung Galaxy Note 3. Con él se realizó la famosa autofoto colectiva de la ceremonia de los Oscar. Al captar una imagen con su cámara trasera el terminal suaviza la piel de los que aparecen retratados. Aunque podemos desactivar ese filtro, no deja de ser sorprendente que el teléfono por defecto capte una imagen manipulada en vez de una imagen fiel al original.

Cosas así no quitarán el sueño a la mayoría de los que buscan inmortalizar un momento con su cámara o teléfono. Pero estos ejemplos nos ponen sobre la pista de hasta que punto desconocemos la maquinaria con la que producimos imágenes a diario.

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El contrato de diseño: cláusulas a tener en cuenta

Cuando recibimos un nuevo encargo de un cliente siempre es aconsejable firmar un contrato. El redactar y firmar un contrato de diseño es útil para sentar las bases sobre las que se va a desarrollar un trabajo y también es útil en caso de desacuerdo. Sabemos que en ocasiones hay clientes a los que les resulta incómodo firmarlo, pero si las cláusulas son las adecuadas, el cliente no debería de tener problema en firmarlo.


Al tratarse de un acuerdo entre dos partes (o más), caben todas las cláusulas que estas partes quieran acordar por ‘marcianas’ que estás puedan ser. Los acuerdos que se alcancen serán diferentes en función del proyecto que vayamos a realizar, pero aquí os dejamos algunas cláusulas que deberían figurar prácticamente en todos los casos.
Cláusulas en el contrato de diseño

1. El Cliente adquiere el compromiso de entregar en todo momento y en tiempo y forma los datos, información y documentación necesaria para llevar a cabo las acciones, diseños y gestiones que solicite el Diseñador para el adecuado desarrollo del trabajo. En caso contrario el Diseñador podrá aplazar las entregas parciales pactadas así como la fecha final acordada de la entrega del proyecto.

Esto significa de que debes solicitar a tu cliente el compromiso de colaboración en tiempo y forma para poder realizar el trabajo en condiciones.

2. El Diseñador se compromete a la creación, desarrollo y gestión de XXX en el plazo XXX, siempre y cuando cuente con todos los datos e información necesaria para realizar el proyecto por parte del Cliente. En caso de no cumplir con las fechas de entrega pactadas el Cliente podrá reclamar un descuento del 10% sobre el precio acordado.

Ten en cuenta que un contrato sirve para que ambas partes firmen por escrito los compromisos adquiridos, por tanto, nosotros también tenemos que comprometernos.

3. Ambas partes se comprometen a facilitar la información relativa al proyecto única y exclusivamente a las personas integradas en el mismo.

4. El Cliente adquiere la responsabilidad de revisar el diseño, textos, datos, comunicados… antes de empezar cualquier proceso para la impresión, reproducción, uso y/o difusión y libera al Diseñador, sus colaboradores y sus proveedores de cualquier responsabilidad por los errores que se pudieran producir y siempre y cuando no los hubiese comunicado con anterioridad y el diseñador no los hubiese tenido en cuenta por error.

5. Los trabajos y acciones realizadas bajo este contrato serán única y exclusivamente dirigidas al área geográfica de XXX.

Es decir, aclara para qué país o países vas a realizar tus trabajos. No es lo mismo que tu trabajo tenga difusión tan solo en España que a nivel mundial.

6. Los trabajos y acciones realizadas bajo este contrato serán creadas única y exclusivamente para los soportes mencionados en la descripción de los servicios prestados –carteles, marquesinas, vallas, postales, etc.–.

Esto significa que es importante redactar cláusulas que protejan la difusión de tu trabajo.

7. El Cliente deberá abstenerse de utilizar para fines distintos de los pactados cualquier concepto, idea, información o material desarrollado por el Diseñador.

8. Los diseños o proyectos presentados por el Diseñador y no aceptados por el Cliente, implican la renuncia a cualquier derecho que se pudiera llegar a ostentar sobre ellos, quedando a disposición del Diseñador, que es el autor, para que este le otorgue el uso que libremente deseé o crea más conveniente.

9. El Diseñador podrá utilizar los trabajos realizados como exposición, publicidad o promoción personal.

En términos generales este es el acuerdo habitual, aunque si se pactase algo diferente también debería tenerse en cuenta en el precio negociado.

10. Para la prestación de los servicios se acuerda la cantidad económica total XXX + IVA. Fijándose la siguiente forma de pago: 30% a la firma del presente contrato, mediante la cantidad mensual de xxx, 50% a la firma y el resto a la entrega de los archivos con los diseños definitivos en pdf….

Es importante dejar cerrada la forma de pago y siempre solicitar un adelanto.

11. La forma de pago de todos los servicios y proyectos aprobados por parte del Cliente se realizará mediante XXX (transferencia, cheque, giro…).

12. Este acuerdo no incluye los trabajos adicionales que se puedan derivar de los cambios de orientación en su elaboración por parte del Cliente; si se da este caso, el Diseñador tendrá que informar al Cliente y podrá revisar el presupuesto, realizando uno nuevo al que añadirá los incrementos en el importe que se hubieran producido o se pudieran producir, pero manteniendo los mismos criterios de valoración utilizados en el primer presupuesto.

13. Las traducciones de los textos, fotografías y/o cualquier servicio derivado del proyecto y al margen de este contrato y serán facilitadas por el Cliente o bien serán presupuestadas aparte.

14. La rescisión del contrato antes de la finalización del mismo por parte del Cliente implicará el pago total de la cantidad económica acordada hasta el final.

15. Si el Diseñador dejara de prestar los servicios por cualquier motivo, recibirá el pago por los servicios prestados hasta esa fecha y el cliente tendrá derecho a percibir un 10% de descuento.

16. El Cliente exime al Diseñador de toda responsabilidad legal que puedan producir las acciones, campañas o proyectos desarrollados.

17. Si no se ha pactado de otra forma, los bocetos y originales del diseño (incluidos los archivos digitales) son propiedad del Diseñador con lo que el Cliente no podrá utilizarlos ni modificarlos y le serán devueltos una vez utilizados para aquello que fueron creados.

18. La transferencia al Cliente de los derechos de reproducción sobre el diseño no le otorga la propiedad de los mismos.

19. El Cliente no podrá cambiar, alterar, corregir o adaptar el diseño sin consultarte previamente al Diseñador y con el consentimiento de este.

20. El Diseñador tiene derecho a que su diseño sea reproducido satisfactoriamente.

21. El Diseñador tiene derecho a quedarse gratuitamente un número mínimo de ejemplares del diseño elaborado y a poder utilizarlos como exposición, publicidad o promoción personal, sin necesidad de comunicárselo al Cliente.

22. Cualquier incumplimiento de las cláusulas arriba mencionadas, podrán ser motivo de resolución de contrato y/o ejercicio de las acciones judiciales, civiles y/o penales pertinentes.

23. Los firmantes se someten, para cualquier litigio que se pudiera derivar del presente contrato, a la jurisdicción de los juzgados o tribunales de xxx (Ciudad), con renuncia expresa de su propio fuero si lo tuvieran.

Estas son solo algunas de las cláusulas a tener en cuenta en un contrato de diseño, y todas se deben adaptar según el caso. Y como decíamos en un artículo anterior, no te asustes. Al final se trata de llegar a acuerdos para que ambas partes trabajen cómodamente con unas bases pactadas.

Esperamos que ninguna de las dos partes tenga que llegar ¡a la cláusula 23!

Ah, pero ¿el diseño gráfico también tiene copyright?

Efectivamente. Un autor visual es autor, y por tanto, tiene derechos, por el mero hecho de serlo. La ley no distingue entre tipos de autores: músicos, novelistas, ilustradores, fotógrafos, arquitectos, modistos, etc. Todos tienen derechos sobre su obra. De hecho, la ley les da el monopolio de la explotación.


Exactamente, ¿en qué consiste los derechos de autor o propiedad intelectual?
Para decirlo en una frase, una obra gráfica no es de quien la paga, sino de quien la realiza. El autor puede ceder sus derechos un tiempo a un tercero para que use su obra. Normalmente esta cesión implica el pago de una cantidad determinada al autor. Esta remuneración no es el pago por el coste de la realización, sino que viene a ser como un canon por el derecho a usar esa obra. Así, supongamos que has desarrollado un logo estupendo para una empresa. La empresa ha pagado por el trabajo que te ha supuesto hacer ese logo y aparte un canon determinado par su uso. Unos años después el logo se hace tan famoso que un editor que quiere publicar un libro sobre diseño de logos está interesado en incluir tu logo. Bien, ese editor no debería pagarte ni un céntimo por el trabajo de realización del logo, eso ya te lo pagó, más mal que bien seguramente, la empresa en cuestión. Sin embargo, el editor no puede sin más ni más pillar el logo y meterlo en su libro. Incluso aunque tenga el permiso de la empresa que te paga por el logo. Esa empresa tiene derecho a usar el logo, pero no es suyo. El logo es y será siempre tuyo.
Así pues, el editor de The coolest Logos tendrá que ponerse en contacto contigo y obtener tu permiso. Es decisión tuya si se lo das sin más —igual te interesa por cuestiones de publicidad— o si quieres cobrar algo a cambio. Puede ser una cantidad fija o un tanto por ciento sobre las ventas del libro.
Además de estas cuestiones económicas, también hay un lado intelectual del asunto. Los derechos de autor establecen que tú, como autor, tienes derecho a decidir si tu obra será divulgada y de qué forma. Igualmente, tienes derecho a exigir el respeto a la integridad de la obra e impedir cualquier deformación, modificación, alteración en ésta.

Los derechos de autor cubren sólo obras artísticas o cualquier tipo de creación comercial?
Los derechos de autor no cubren solo obra artística, sino cualquier producto comercial en el que haya trabajo de creación, por muy aburrido o falto de originalidad que sea. En caso contrario, David Bisbal no podría cobrar derechos de autor. ;-D

Hablando en serio, la ley no distingue entre tipos de creación. Cualquier creación visual, por el mero hecho de serlo, está protegida por los derechos de autor. Un logo para una charcutería tiene los mismos derechos de autor que una fotografía de Mapplethorpe. De hecho se trata de un mito que, en buena parte, han distribuido por su propio interés empresas poco escrupulosas. Cuando se les acusa de violación de copyright, la respuesta automática es siempre que la creación visual en disputa no tenia ningún valor artístico, sino meramente comercial.

Afortunadamente, estas excusas no van a ningún sitio. Ello se ha podido comprobar en diferentes sentencias, como una reciente en que una conocida empresa cervecera modificó una foto sin permiso del autor y finalmente se tuvo que indemnizar al autor por violación de propiedad intelectual con un millón de las antiguas pesetas (6000 €).

¿Las obras por encargo también tienen derechos de autor, o sólo Ios encargos?
En realidad, no importa si una obra gráfica se realiza por encargo o es obra libre. De nuevo, la ley no hace distinciones.

Yo cedo una ilustración para que un cliente la use en un calendario, pongamos por caso. Un tiempo después, el cliente decide utilizar esa misma ilustración en una portada de libro, ¿es eso compatible con los derechos de autor?
Todo depende del contrato que hayamos firmado con el cliente. En principio, si ha quedado bien establecido que esa ilustración es para el calendario, el cliente no tiene derecho a utilizarlo para nada más. Ha de pedirte permiso previamente y atender a las demandas económicas o de otro tipo que tengas.

¿La cesión de Ios derechos a un cliente, es para toda Ia eternidad?
De nuevo, depende de lo que se establezca en el contrato. Si no hay contrato, el numero de años por los que se cede una obra a un cliente es de cinco. A partir de ahí, si quiere seguir reproduciendo la obra en cuestión debería volver a ponerse en contacto con el autor.

Un cliente me ha pagado por una obra gráfica. ¿Tengo derecho a utilizarla en otros trabajos míos?
De nuevo, el contrato manda. Salvo que el cliente haya insistido en que quiere la cesión exclusiva de los derechos de la obra, esté por escrito, y te haya pagado por esa exclusividad, puedes reproducirla en cualquier otro sitio sin tener que peder permiso.

Insistimos: La obra es tuya. El cliente sólo te paga por el esfuerzo que supone su desarrollo y por una cesión para poder utilizarla.

¿Caducan Ios derechos de autor después de Ia muerte de éste?
Efectivamente. En general son 80 años tras la muerte. Los herederos pierden los derechos pasado ese tiempo.

¿Si las herencias se pueden ir pasando de padres a hijos, por qué no se puede hacer Io mismo con Ios derechos de autor?
Básicamente, la idea es que aunque se Ie llame también “propiedad intelectual” no es una propiedad en el mismo sentido que lo es un apartamento en Torrevieja o un coche.

En general, en teoría del derecho se establece que los derechos de autor son como un derecho de segundo orden. Se garantiza que los autores tengan derecho a la explotación de la obra para así asegurarnos de que habrá personas dispuestas a crear cosas interesantes en el futuro. Si la creación fuera algo horrorosamente mal pagado, no habrían creadores visuales, o eso creían los legisladores que en su momento inventaron el concepto de derechos de autor.

Desde otra perspectiva, los derechos de autor están limitados para garantizar que el derecho del autor y sus herederos a explotar su obra no entre en conflicto con el derecho del público a disfrutar de las creaciones culturales, artísticas y comerciales de todo tipo.

¿Los autores tienen también obligaciones?
Ciertamente. En primer lugar, respetar la propiedad intelectual de los demás. Por muy artista que fuera, hasta Andy Warhol debería haber obtenido el permiso de los diseñadores de la caja de jabón Brillo antes de reproducirla en sus obras.

Igualmente, esas fotos tan cool o ese código Flash que corren por Internet y que quedan tan bien en ese diseño no deberían utilizarse sin haber obtenido un permiso previo de los autores.

En segundo lugar, cuando el proyecto implica modelos fotografiados o filmados, debemos respetar el derecho a la propia imagen.

¿Qué es el derecho a la propia imagen?
Básicamente, que los derechos de autor también cubren la apariencia de una persona. Si un fotógrafo toma una foto de una persona, previamente debería obtener el permiso de esta. Igualmente, si esa fotografía tiene un uso posterior, ya sea artístico o comercial, el fotógrafo debería obtener de nuevo consentimiento para cada uso concreto que se haga de esa foto. Ese permiso debería obtenerse siempre por escrito.

¿Qué es la obra colectiva?
“Obra colectiva” es una manera de catalogar un conjunto de obras que se editan conjuntamente. Por ejemplo, un libro de presentación de obra de diferentes ilustradores. La etiqueta de “obra colectiva” implica que todas las aportaciones de los diferentes autores quedan fundidas en una, sin que se puedan individualizar las diferentes aportaciones.

Hay que vigilar mucho con este tipo de denominaciones, pues es un truco típico de las editoriales para evitarse tener que pagar derechos de autor a los diferentes participantes. Así, la AFP recomienda evitar la etiqueta «obra colectiva» y usar «obra individual en colaboración» de manera que los derechos de autor de cada participante sean respetados

¿Qué es el derecho a cita?
Este derecho está muy claro en la letra impresa. Un investigador está escribiendo un libro sobre, pongamos, historia del diseño en el siglo XIX. Ese investigador ha leído en un libro de, pongamos por caso, Sánchez Dragó, diversas opiniones sobre William Morris y resulta que no está de acuerdo (o si lo está). Pues bien, ese investigador tiene todo el derecho del mundo a citar el texto de Sánchez Dragó sin tener que pagarle nada, y ni siquiera pedirle permiso. Si el libro se vende, los royalties son para el autor, y Sánchez Dragó no recibe ni un céntimo de ellos. Lo mismo sucede con los resúmenes. Si un critico redacta un resumen de Soldados de Salamina, el copyright de ese resumen es del crítico, y no de Javier Cercas.

En el mundo audiovisual las cosas no están tan claras. Usos muy específicos, como el permiso para reproducir Los Girasoles de Van Gogh si uno está escribiendo un estudio de pintura holandesa contemporánea, están permitidos, pero a partir de ahí las fronteras se hacen borrosas. En caso de duda, la regla de oro es pedir permiso al autor.

¿Puede uno renunciar a sus derechos de autor por contrato?
La respuesta es un rotundo NO. Cualquier contrato que exija que el autor renuncie a sus derechos de autor es literalmente ilegal. No se puede renunciar a los derechos de autor. Desgraciadamente, es una practica bastante extendida, sobre todo, lo que resulta aun más triste, entre museos y administraciones publicas.