Las fotos de las vacaciones que nunca existieron

El desarrollo de la fotografía computacional está transformando el concepto de instantánea fotográfica


Hace pocos días corría como la pólvora por Internet la historia de una diseñadora gráfica holandesa que ha simulado unas vacaciones en Asia. Logró incluso engañar a su familia publicando en redes sociales fotos manipuladas y realizando videoconferencias en decorados.

Este experimento no es sólo una broma sofisticada ni una campaña viral de autopromoción. Zilla Van Den Born con las imágenes de su simulacro, recogidas en el libro Sjezus zeg, Zilla, invita a que reflexionemos sobre cómo la tecnología altera nuestra percepción del mundo.

Un buen ejemplo de esto es que muchos fabricantes de cámaras y teléfonos móviles no buscan que sus productos capten fotos o vídeos fieles a la realidad. Prefieren que capten imágenes atractivas. Para ello se valen de las herramientas que les proporciona una disciplina en auge: la fotografía computacional.

Cada vez es más común que algunas firmas de electrónica usen en sus cámaras algoritmos para procesar el color que dan como resultado fotos con tonos saturados. Al preguntar porqué esta clase de imágenes resultan atractivas Francisco Gálvez, profesor de Medios Informáticos en la Escuela de Arte de Guadalajara, responde que es difícil saberlo. Aunque hay patrones culturales que pueden explicarlo. “Tradicionalmente la ropa con colores apagados se consideraba de peor calidad que la de tonos más saturados, pues las prendas grand-teint usan tintes de más calidad que no se destiñen al lavarlos”, señala este experto.

Algunas firmas de electrónica usan ya en sus cámaras algoritmos para procesar el color para dar tonos saturados

Otro buen ejemplo de cómo algunas cámaras alteran nuestra percepción de la realidad lo encontramos en el iPhone 6. Cuando este teléfono de Apple detecta condiciones de luz complejas al hacer una foto, como puede ser tener el sol de frente, activa automáticamente el modo HDR. Sin que el usuario tenga control sobre esta función. Esta técnica fotográfica se basa en captar una ráfaga de imágenes para superponerlas mediante el uso de algoritmos. El resultado es una foto con más detalles de los que observa el fotógrafo en el momento de captarla.

Aunque puede parecer una tecnología inocua, el diario Washington Post tuvo que entonar el mea culpa hace un par de años cuando publicó en portada una foto realizada con la técnica HDR. El dilema ético que surgió por la publicación de esa imagen se debía a que esta no podía ser considerada estrictamente una instantánea fotográfica. Pues lo que nos muestra es una escena ficticia, fruto de la fusión de varias imágenes.

Otro caso que demuestra hasta qué punto se ha generalizado el trucaje de fotos en el mismo momento de hacerlas lo encontramos en otro móvil: el Samsung Galaxy Note 3. Con él se realizó la famosa autofoto colectiva de la ceremonia de los Oscar. Al captar una imagen con su cámara trasera el terminal suaviza la piel de los que aparecen retratados. Aunque podemos desactivar ese filtro, no deja de ser sorprendente que el teléfono por defecto capte una imagen manipulada en vez de una imagen fiel al original.

Cosas así no quitarán el sueño a la mayoría de los que buscan inmortalizar un momento con su cámara o teléfono. Pero estos ejemplos nos ponen sobre la pista de hasta que punto desconocemos la maquinaria con la que producimos imágenes a diario.

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